quinta-feira, 5 de novembro de 2009

EL MURO, CHÁVEZ Y EL FORO DE SÃO PAULO


Restos actuales del Muro de Berlín


El Muro de Berlin antes de 1989


Napoleón Bonaparte: el más importante y genial seguidor de Rousseau


El Che Guevara y Fidel Castro: Jefes de la Vanguardia Revolucionaria en Cuba


Simón Bolívar, lector asiduo de Rousseau


Hugo Chávez, protagonista de la "Revolución Bolivariana", uno de los frutos del Foro de São Paulo


Personalidades del Foro de São Paulo


Se están conmemorando veinte años de la caída del Muro de Berlín. El Muro ha caído pero no sus sombras, que se alargan hasta los confines del mundo, llegando a nuestra América Latina con un mal agüero de violencia y tempestades. Pues si el Muro de Berlín fué derribado en 1989, insiste en ser levantado en América Latina por el denominado Foro de São Paulo, que fué ideado en 1990 por Fidel Castro y por Lula, justamente para darle una sobrevida al cadáver que estaba siendo enterrado, el del mundo comunista. El Foro fué creado justamente para eso: si el Muro había sido derribado en Europa, sería levantado nuevamente en América Latina. El comunismo, a la sombra de los Estados Patrimoniales iberoamericanos, hijos de la contrarreforma y del caudillismo, podría volver a cobrar fuerza. Y es eso, de hecho, lo que está sucediendo, a la luz de la “Revolución Bolivariana” del coronel Chávez, en Venezuela, movimiento que se extiende como mancha de aceite sobre el agua por los cuatro puntos cardinales del subcontiente suramericano.

Diríamos que hay muro en donde hay dos territorios diferentes, que no se pueden mezclar. El Muro simbolizó perfectamente la lucha del siglo veinte, entre los ideales totalitarios y los de las democracias liberales. El ideal totalitario no surgió en el siglo XX. Él fué engendrado en el siglo XVIII por Jean-Jacques Rousseau, en su clásico libro Contrato Social (1762). Para recordar los fundamentos del Muro, vale la pena traer a la memoria los puntos básicos de la doctrina rusoniana. El objetivo perseguido por Rousseau consistía en formar ciudadanos que quisieran solamente identificarse con la Voluntad General a fin de que, de esa forma, se vieran libres de la tensión entre las tendencias individuales y los ideales colectivos. Nada para el individuo; todo para la colectividad. El pensador ginebrino buscaba crear el Hombre Nuevo, el Hombre de una única pieza, sin fisuras ni contradicciones, totalmente identificado con el Interés Público, sin deseos antisociales, como nos recuerda Talmon en su clásico libro Los orígenes de la democracia totalitaria (Madrid: Aguilar, 1956).

El individuo solamente podría resolver sus contradicciones íntimas identificándose con la Voluntad General. Quien se sometiese a ella no perdería la libertad, pues ésta, para Rousseau, consistía justamente en identificarse con los anhelos de la colectividad. La libertad sería encontrada en la capacidad de los individuos para verse libres de sus intereses individuales en pro del Interés Colectivo. Sería una especie de harakiri antropológico que extirparía de una vez para siempre el libre albedrío, la conciencia individual y la responsabilidad personal.

Al paso que Kant, en sus ensayos políticos (especialmente en La paz perpetua, de 1797), trataba de encontrar una base transcendental, vinculada a la conciencia individual, para la fundamentación del obrar ético, Rousseau renunciaba a la subjetividad, en el acto de sumergirse totalmente en las profundidades de la realidad extrasubjetiva de la Voluntad General. Cómo se consolida, según el ginebrino, el ajuste del individuo a la Voluntad General? Ella debe ser el molde en el que se proyecten todos los ciudadanos, siendo necesario para ésto un agente externo con poder total para someter a todo el mundo. Esa es la importante tarea que debe desempeñar el Partido de la Vanguardia Revolucionaria. Este agente transformador obliga a los individuos a marchar en dirección a la unanimidad de sentimientos y de ideas. Se presupone, en toda esta ingeniería soteriológica, que la felicidad humana reside en la unanimidad de los individuos al rededor del Poder Único y que la infelicidad reside justamente en lo contrario: en el disenso, en la discordancia de ideas y sentimientos. El Partido, transformado en Comité Revolucionario, debe destruír todo el orden antiguo, a fin de configurar la Nación Joven que es el Pueblo, unificado absolutamente al rededor de la Voluntad General.

El Jefe de la Vanguardia Revolucionaria, una vez haya triunfado la insurrección contra el viejo orden, se convierte en el Legislador, déspota ilustrado que, con su conocimiento superior, prepara al pueblo para llegar a la Voluntad General, eliminando cualquier oposición, que deberá ser tratada como atentado contra la Humanidad (por ser contraria a la racionalidad y a la felicidad públicas).

Inspirado en el uso que el Imperio Romano hizo de la Religión como factor de unidad política, bien como en la propuesta, formulada por Hobbes (Leviatán, 1651), de un poder único e indivisible, Rousseau propuso una Religión Civil (en el capítulo 8º del Contrato Social) para que, por medio de ella, el Legislador pudiese disciplinar a todos los miembros de la sociedad. Quien no aceptase los dogmas de esta Religión debería ser excluído de la convivencia social, como enemigo de la Humanidad. A propósito, Rousseau escribía: “Existe una profesión de fe puramente civil, cuyos artículos el soberano está incumbido de fijar, no precisamente como dogmas de religión, sino como sentimientos de sociabilidad, sin los cuales sería imposible tornarse alguien buen ciudadano o sujeto fiel”. Es absoluta la soberanía ejercida por el depositario de la Voluntad General, el Legislador y su auxiliar, el Comité Revolucionario. Por lo tanto, el nuevo Mesías tiene poder sobre la vida, la libertad y los bienes de los ciudadanos.

No es necesario mucho esfuerzo de imaginación para concluir que quien acredite en el modelo de Rousseau se convierte, sin duda alguna, en un dictador, tipo Fidel Castro o Hugo Chávez. Este fué el legado del pensador ginebrino, que inspiró también a otros autócratas famosos, como es el caso de Robespierre, Danton, Saint Just, Simón Bolívar, Lenine, Che Guevara y, principalmente, Napoleón Bonaparte.

terça-feira, 3 de novembro de 2009

FATO NOVO – PANORAMA DA SUCESSÃO PRESIDENCIAL DE 2010


PAULO KRAMER
Doutor em Ciência Política pelo IUPERJ.
Professor do curso de especialização em Análise Política e Relações Institucionais da Universidade de Brasília (UnB).
Membro do Centro de Pesquisas Estratégicas “Paulino Soares de Sousa”, da UFJF.


Para quebrar o marasmo da propaganda lulista, que tenta mostrar que o líder populista elege até um poste, gostaria de divulgar, aqui, brilhante análise de conjuntura do meu amigo Paulo Kramer (publicada no Portal http://congressoemfoco.ig.com.br/coluna.asp?cod_canal=14&cod_publicacao=30180), acerca das perspectivas na eleição para presidente em 2010. A seguir, o texto do meu amigo:

Cada vez mais me perguntam como vejo o panorama da sucessão presidencial de 2010.
Bem, até onde a minha vista (3,5 e 4 de miopia) alcança, parece-me que ou José Serra vence a eleição do ano que vem ou jamais conseguirá fazê-lo.
Se eu ainda fosse marxista (toc, toc, toc na madeira!), diria que nunca como agora as condições objetivas do processo histórico estiveram tão favoráveis ao governador paulista. Pelo Brasil afora, Serra é conhecido e reconhecido como político veterano, administrador competente e, o que é mais relevante para a grande maioria dos eleitores, ‘pai dos genéricos’.
Quanto à candidata de Lula, afirmei, em entrevista ao semanário Brasília em Dia em fevereiro, que Dilma Rousseff dificilmente decolaria acima do percentual de votos amealhados pelo seu chefe no tempo em que este perdia todas as eleições: algo em torno de um terço do eleitorado. Mais recentemente, Carlos Montenegro, do Ibope, em depoimento a Veja (“Lula não fará seu sucessor”), e Alberto Almeida, sociólogo, autor dos livros A cabeça do brasileiro, Por que Lula e A cabeça do eleitor (publicados pela Record), em uma de suas contribuições quinzenais para o suplemento cultural de fim de semana do Valor Econômico, corroboram minha precisão.
O segundo analista, particularmente, acertou na mosca: em pleitos sem reeleição, como o de 2010, a pessoa do candidato, seu currículo de realizações, é o que mais conta. Já com a possibilidade de recondução, o que o eleitor mediano, essa figura elusiva criada pelos cientistas políticos americanos, mais leva em consideração é o governo do presidente que luta por mais quatro anos no poder.
Figuras como José Serra e Aécio Neves, prossegue Melo em seu raciocínio, estão há muito tempo sob os holofotes da mídia e o escrutínio da opinião pública, ambos com muitas realizações a mostrar. Quanto ao, digamos, currículo da ministra, o que dá para prever desde já é que a Oposição vai deitar e rolar no seu passado de militante da luta armada, para não dizer terrorista, e nas suas, digamos novamente, problemáticas relações com a verdade. Como afirma o sociólogo, o eleitor olha para o retrato político de Dilma e não enxerga quase nada. Mãe do PAC, que até abril último havia entregado apenas 17% dos empreendimentos programados?... Afilhada do carismático presidente da República? Sinceramente, quando se trata de eleição presidencial, creio que os analistas políticos e o povo olham para lados opostos e vêem coisas diferentes. Às vezes, receio que nossos conhecimentos acadêmicos e nossa familiaridade com os bastidores do poder levem-nos a atribuir um peso exagerado a arranjos institucionais e forças impessoais como partidos, alianças, regras da Justiça Eleitoral e por aí vai, que pouco significam para o votante. Este restringe-se ao que a propaganda eleitoral mostra na TV, consolida seus julgamentos sobre as candidaturas e faz a escolha final apoiado nos papos domingueiros com a família, nas peladas de fins de semana com os amigos ou nas conversas de boteco com os colegas do serviço. Nesses contextos de interação direta, face a face, há sempre alguém que os demais membros do grupo acreditam gostar mais, saber mais de política, por acompanhar com assiduidade e atenção acima da média o noticiário e os comentários dos jornais, do rádio all news ou da TV por assinatura. (A esses formadores informais de opinião, o falecido sociólogo de Colúmbia Robert K. Merton, pai da técnica de pesquisa por grupos focais, chamava “influentes locais”. Veja o capítulo sobre influentes locais e influentes cosmopolitas em sua obra essencial, Sociologia: teoria e estrutura. Rio: Mestre Jou, 1970.)
Resultado: o eleitor comum é mais propenso a pensar que uma eleição é uma coisa e outra eleição, outra, o que descarta como pouco provável o milagre da transferência de votos aos ungidos ou ungidas pelos grandes líderes.
Trocando em miúdos, se foi bom com Lula, isso não significa que será ruim com Serra, ou com Aécio, por mais que o presidente da República invista seu capital carismático na tentativa de persuadir o povo de que – com perdão das feministas – Dilma é o cara.
Aliás, pesquisas recentes do Ibope e de outros institutos mostram que o povão tem um faro para a chamada política por trás das políticas públicas – the politics of public policy – às vezes superior ao dos pundits convidados aos programas de entrevistas: indagados se acreditam que o próximo presidente, seja quem for, acabará com o bolsa-família, cerca de 80% dos seus beneficiários entrevistados cravam um confiante não! É mais uma política pública considerada como um dado da paisagem socioeconômica, conforme ocorreu antes com o real, que, graças ao compromisso anti-inflacionário legado por FHC e reafirmado por Lula, impede que o dinheirinho do bolsa-família mantenha seu poder de compra e não vire pó instantâneo nas mãos dos seus recipiendários.
Caminhando para a conclusão, se os Estados Unidos têm a October surprise, aquele escândalo vazado um mês antes da eleição de novembro, capaz de inverter as tendências de intenção de voto, nós, brasileiros, temos o chamado fato novo, mais ou menos com os mesmos efeitos. Os montículos de dólares caprichosamente empilhados e fotografados pela Polícia Federal que arrasaram a candidatura Roseana Sarney em 2002 são o exemplo que logo vem à mente. Os mais velhos lembrarão ainda que a brevíssima candidatura Silvio Santos, articulada por três senadores da copa-e-cozinha do então presidente da República José Sarney (Edison Lobão, Hugo Napoleão e Marcondes Gadelha, todos do PFL), foi o único incidente que chegou a trincar a inabalável autoconfiança do candidato Fernando Collor em 1989.
Quais serão os fatos novos, aqueles inesperados que todos devemos esperar, da próxima eleição? Ainda estou montando uma listinha, em ordem decrescente de probabilidade, que até agora tem apenas três itens, a saber:
- Serra e Aécio se unem em chapa puro-sangue absolutamente invencível;
- Henrique Meirelles, agora no PMDB e prestes a deixar a presidência do Banco Central, a princípio para concorrer ao governo de Goiás ou eleger-se senador, vira o delfim de Lula, substituindo, no meio da campanha, uma Dilma devastada pela recidiva do câncer linfático e com índices de preferência eleitoral em queda livre; e
- Marina Silva, do PV (ou Ciro Gomes, do PSB), chega ao segundo turno. Será que um dos dois ganha? Dificilmente.
Não quero posar de triunfalista retrospectivo, mas já correndo seriamente este risco, sugiro aos meus escassos leitores que pesquisem na internet para ver se acham – e, se acharem, por gentileza, me repassem o link!!- as entrevistas realizadas pela Globo News/Brasília logo na seqüência da primeira vitória de Lula, em 2002: ao que eu saiba, fui o único convidado que se arriscou a prever que Meirelles, recém-eleito deputado federal, o mais votado de Goiás, pelo PSDB, tinha boas chances de ser conduzido ao comando do BC.
Bola de cristal? Que nada, pura lógica! Se a permanência de Armínio Fraga sinalizava um excesso de continuísmo insuportável para o caudilho petista do “nunca antes na história deste país...”, e se Aloízio Mercadante era então o mais eminente dos economistas nos quadros do seu apedêutico partido, então afigurava-se provável que a autoridade monetária pudesse ser dirigida por um outsider experiente e com forte prestígio perante a banca internacional. Não deu outra.
Por fim, depois de arriscar minha credibilidade em tantos vaticínios, descanso meus miolos no aconchego de uma constatação acaciana: seja quem for o próximo inquilino do Palácio do Planalto, o PMDB continuará sendo a espinha dorsal da base político-parlamentar de qualquer governo. Não sei por que ainda não surgiu algum gênio da marquetagem sugerindo a mudança da legenda para PDMN (Partido do Mal Necessário).

domingo, 1 de novembro de 2009

CRÔNICA BRACARENSE III – O ESPÍRITO BARROCO E A ESCOLA DE BRAGA


Faculdade de Filosofia de Braga, vinculada à Universidade Católica Portuguesa, onde se realizou o Colóquio sobre "A Escola de Braga e a Formação Humanística", nos dias 16 e 17 de Outubro de 2009


O Padre Augusto Hortal, da Universidade de Comillas, na Conferência de Encerramento do Colóquio sobre "A Escola de Braga e a Formação Humanística"


Este blogueiro no Colóquio "A Escola de Braga e a Tradição Humanística"


Braga barroca: Palácio dos Biscainhos, Jardins


Braga barroca: Palácio dos Biscainhos

Nos dias 16 e 17 de Outubro de 2009 realizou-se, na Faculdade de Filosofia de Braga, vinculada à Universidade Católica Portuguesa, o Colóquio A Escola de Braga e a Formação Humanística, tradição e inovação. O evento foi presidido pelo professor doutor José Gonçalves da Gama, da Faculdade de Filosofia de Braga, sendo que os trabalhos administrativos estiveram sob a coordenação do Dr. José António Alves, da mesma Faculdade. As principais conferências pronunciadas no evento foram as seguintes: “A matriz inspiradora da Escola de Braga” (Roque Cabral), “A Escola de Braga e os seus antecedentes” (J. Pinharanda Gomes), “A Escola de Braga e a renovação filosófica contemporânea em Portugal” (António Braz Teixeira), “A Escola de Braga e os estudos gramatológicos e histórico-lingüísticos” (Amadeu Torres), “A Escola de Braga na tradição humanística portuguesa” (Margarida Miranda), “A Escola de Braga e os seus mestres em Filosofia” (Acílio Rocha), “A Escola de Braga e os seus mestres em Humanidades” (Mário Garcia), “J. Bacelar e Oliveira e o neotomismo na Escola de Braga” (Manuel Cândido Pimentel), “A Escola de Braga no contexto do pensamento pedagógico português contemporâneo” (Manuel Ferreira Patrício).

Tive a grata oportunidade de participar desse evento com a conferência intitulada: “A Escola de Braga no contexto do pensamento luso-brasileiro”, cujo texto, resumido, insiro a seguir:


RESUMO
Não se pode falar, em sentido estrito, de uma influência direta da Escola de Braga sobre o pensamento filosófico brasileiro, embora essa influência seja visível em Portugal. No entanto, a importância conferida pela mencionada Escola ao tema do “Humanismo Cristão”, encontra manifestação semelhante no contexto brasileiro. Deve ser tributada essa característica ao fato de, tanto a Escola de Braga quanto os pensadores brasileiros de inspiração neotomista, terem sido inspirados por fontes semelhantes, que poderiam ser identificadas com as seguintes variáveis: 1) inspiração comum em vertentes próximas ao “Humanismo Integral” de Jacques Maritain; 2) longínqua inspiração de ambas as correntes de pensamento na denominada “segunda escolástica” ibérica, notadamente nas idéias do padre Francisco Suárez, que tendeu liames sistemáticos entre o legado da filosofia tomista e a ciência moderna; 3) situação semelhante enfrentada pela Igreja Católica no Brasil e em Portugal, na primeira metade do século XX, ao ensejo do confronto entre a doutrina católica com as filosofias que se contrapunham à vivência cristã; desse fato emergiria, pela mão dos pensadores de Braga e da corrente neotomista no Brasil, uma tentativa de avaliação crítica das mencionadas filosofias, num clima de abertura em face do pensamento moderno e o universo da ciência, superando os extremos apologético e de simples claudicação perante as concepções imanentistas vigentes, mas reformulando as próprias idéias com a fecunda influência de conceitos e perspectivas provenientes do pensamento contemporâneo. Na comunicação serão desenvolvidos os seguintes itens:

I - O neotomismo da Escola de Braga e as manifestações neotomistas no Brasil.

II – O papel desempenhado, em Portugal, pela Revista Portuguesa de Filosofia e pelas Revistas Brasileira de Filosofia e Convívio, no Brasil, no esforço em prol de reconstituir o passado filosófico nacional.

III – O significado do 1º Congresso Luso-Brasileiro de Filosofia, reunido em Braga, em 1981.

IV – A iniciativa editorial mais importante inspirada pela Escola de Braga: a Logos – Enciclopédia Luso-Brasileira de Filosofia (1989-1992).

PALAVRAS-CHAVE: Escola de Braga – Filosofia Portuguesa – Filosofia Brasileira – Filosofia neotomista em Portugal – Filosofia neotomista no Brasil – Humanismo cristão


ABSTRACT - THE BRAGA SCHOOL IN PORTUGUESE-BRAZILIAN CONTEXT
Although visible in Portugal, it is not possible to identify a direct influence of Braga School on brazilian philosophical thought in a scrict sense. However, the emphasis that such school gives to Christian Humanism can be found on brazilian context. The reason is that either Braga School or brazilian thinkers from neo-tomist strain found inspiration in similar sources, which can be identified as follows: 1) they were both inspired by Integral Humanism by Jacques Maritain; 2) both strain thoughts were distantly inspired by the so-called iberian‘second scholastic’, mainly on father Francisco Suarez’s ideas, who established systematic links between tomist philosophy legacy and modern science; 3) in the first half of the 20th century both brazilian and portuguese Catholic churches faced similar situations of confrontation between catholic doctrine and the philosophy strains that were antagonic to the Christian living. From this confrontation would emmerge, by the hands of Braga thinkers and neo-tomist strain in Brazil, an attempt to make a critical evaluation of such strains in an open way, based on modern and scientific thoughts, overcoming the effective apologetic and hesitating approach of imanentist views, and reviewing their own ideas on the influence of concepts and perspectives taken from contemporary thought. The following subjects will be delevoped during the lecture:

I – Braga School neotomism and neotomist manifestation in Brazil.

II – The role, in Portugal, of Revista Portuguesa de Filosofia (Portuguese Philosophy magazine) and in Brazil, of Revista Brasileira de Filosofia (Brazilian Philosophy magazine) and Convívio magazine, in the effort to rebuild the national philosophical past.

III – The importance of the 1st Brazilian-Portuguese Philosophy Congress, held in 1981, in Braga.

IV – The most important editorial initiative inspired by Braga School: the Logos – Enciclopédia Luso-Brasileira de Filosofia [Logos - Brazilian-Portuguese Encyclopedia] (1989-1992).

KEY WORDS: Braga School – Portuguese Phìlosophy – Brazilian Philosophy – Neo-tomist Philosophy in Portugal – Neo-tomist Philosophy in Brazil – Christian Humanism


Introdução. - A Escola de Braga, no contexto português, constitui tendência cultural da maior importância, que encontrou, do outro lado do Atlântico, no Brasil, não propriamente um prolongamento direto, mas uma tendência de semelhante valor teórico, centrada, de um lado, ao redor da Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro e, de outro (e principalmente), ao redor do Instituto Brasileiro de Filosofia, criado por Miguel Reale (1910-2006) em 1949, em São Paulo. É meu propósito destacar, aqui, os principais aspectos de ambas as manifestações culturais, me somando, assim, às comemorações que a Universidade Católica Portuguesa realiza ao redor da temática da herança humanística da Escola de Braga.

Quero registrar aqui, em primeiro lugar, o meu agradecimento aos organizadores deste evento, que tiveram a gentileza de me convidar para expor o tema que me foi encomendado e que dá título a esta conferência. Gostaria de agradecer, outrossim, ao amigo António Braz Teixeira, pelas oportunas diretrizes que me deu para a elaboração do meu texto. Agradeço, também, ao mestre e amigo Antônio Paim, que indicou o meu nome aos organizadores do Colóquio.

Desenvolverei quatro itens: I - O neotomismo da Escola de Braga e as manifestações neotomistas no Brasil. II – O papel desempenhado, em Portugal, pela Revista Portuguesa de Filosofia e pelas Revistas Brasileira de Filosofia e Convívio, no Brasil, no esforço em prol de reconstituir o passado filosófico nacional. III – O significado do 1º Congresso Luso-Brasileiro de Filosofia, reunido em Braga, em 1981. IV – A iniciativa editorial mais importante inspirada pela Escola de Braga: a Logos – Enciclopédia Luso-Brasileira de Filosofia (1989-1992).

I –O Neotomismo da Escola de Braga e as Manifestações Neotomistas no Brasil.
Característica fundamental da Escola de Braga de pensamento foi, por um lado, a sua fidelidade ao que poderíamos denominar de Humanismo Cristão, ou seja, a defesa clara do ideal de pessoa humana, de acordo à visão transcendente herdada do Tomismo; de outro lado, a corajosa abertura ao mundo contemporâneo, traduzida na simpatia e rigor intelectual com que esta escola acolheu a problemática filosófica em face do homem hodierno, bem como diante dos grandes avanços científicos que têm caracterizado esta quadra da história humana. Ambas as notas que acabo de destacar em relação à Escola de Braga, já as tinha eu vivenciado, quando da minha formação filosófica na Pontifícia Universidade Javeriana de Bogotá, no início dos anos sessenta do século passado. Lembro, com admiração, a seriedade intelectual e a abertura dos meus saudosos mestres da Companhia de Jesus.

Mencionarei, a seguir, de forma sucinta, os mais destacados representantes da Escola de Braga, todos eles sacerdotes da Companhia de Jesus: Cassiano dos Santos Abranches (1896-1983).- Júlio Moreira Fragata (1920-1985).- Diamantino Martins (1910-1979), José do Patrocínio Bacelar e Oliveira (1916-1999) e Victorino de Sousa Alves (1915-2002).

Dois temas sobressaem na investigação filosófica e nos escritos de Bacelar e Oliveira: em primeiro lugar, no terreno da Antropologia Filosófica, o autor segue uma linha de inspiração neoplatónico-tomista e conimbricense. O homem é entendido, frisa Roque Cabral, como síntese do universo, “centro de convergência e articulação dos corpos com o espírito, do tempo com a eternidade, do indivíduo e da pessoa”. Esta concepção antropológica encontra-se na Tese de Doutoramento de Bacelar e Oliveira, intitulada: O homem como antinomia e harmonia, na concepção metafísica de São Tomás de Aquino (1949). Síntese da mencionada tese foi publicada na Revista Portuguesa de Filosofia, com o título: “No horizonte da eternidade e do tempo. Antinomia da duração humana”. Em segundo lugar, no terreno da inter-relação entre a Crítica e a Ontologia, Bacelar e Oliveira ensaia um ponto de partida para a fundamentação sistemática dos tratados de filosofia teorética. O autor parte para a “interpretação da noção de metafísica como núcleo de actividade constituinte e constituída, no processo de afirmação transcendental do ser”. Em dois artigos publicados, em 1954 e 1957, na Revista Portuguesa de Filosofia, Bacelar e Oliveira deixou exposta esta parte do seu pensamento.

A fenomenologia husserliana foi o tema central da meditação de Júlio Fragata, a partir da elaboração de sua tese de doutoramento, intitulada: A Fenomenologia de Husserl como fundamento da Filosofia (1959). O autor dá prosseguimento aos estudos fenomenológicos até o final de seus dias, sendo a obra intitulada: Fenomenologia e Gnoseologia (1983) um dos seus últimos escritos. Á maneira de Husserl, Fragata considera a filosofia como um saber que exige fundamentação radical, na busca de uma “universalis sapientia”, o que obriga a uma superação de quaisquer pressupostos, a fim de atingir as coisas mesmas, numa evidência intuitiva originária. A evidência direta do mundo natural deve ser abandonada e substituída por uma evidência reflexa, que revele o objeto numa relação intencional com o sujeito. O filósofo não deve ficar preso, portanto, à realidade objectiva, mas precisa buscar a realidade no fenômeno, no seio da consciência. A evidência apodítica do fenômeno liberta ao filósofo da coisa em si, dando ensejo a um idealismo transcendental. Um dos pontos mais originais da fenomenologia de Júlio Fragata reside em mostrar que o fenômeno puro não abandona o sujeito no solipsismo, mas o abre ao mundo transcendente. Este, portanto, não é negado pela fenomenologia do nosso autor, apenas posto entre parêntese. Analisando o fenômeno em profundidade, essa realidade transcendente aparece ao sujeito como dada, ao mesmo tempo com a vivência interna do fenômeno. Este é o ponto alto da sua doutrina filosófica.

No contexto da visão metafísica anteriormente exposta, Júlio Fragata desenvolve a concepção acerca da pessoa e da sua dinâmica. À luz da teoria dos três princípios mencionados (interioridade, exterioridade e totalidade), o autor coloca a pessoa humana numa perspectiva evolutiva visando à unidade. A pessoa desenvolve-se como identidade do eu (que se apreende como ele mesmo), superando as condições biológicas do universo físico-químico, incluindo aí a morte. A pessoa perpassa essas circunstâncias, preservando sempre a identidade do seu eu. Júlio Fragata expõe as conseqüências que, do ângulo teológico, decorrem de sua concepção antropológico-metafísica, na obra intitulada Morte e perenidade (1984).

As Manifestações Neotomistas no Brasil. - No terreno das idéias filosóficas, duas personalidades deram impulso definitivo à corrente neotomista, estabelecendo o diálogo entre o legado do Doctor Angelicus e as correntes de pensamento em que se traduziu a angustiosa problemática do homem do século XX.

Essas duas personalidades foram Alceu Amoroso Lima (pseudônimo Tristão de Athaíde, 1893-1983) e Dom Irineu Penna (1916-2008). Quanto ao primeiro, frisa Antônio Paim: “O surto tomista suscitou, através da obra de Alceu Amoroso Lima, uma temática de grande significação – o valor da pessoa e a herança representada pela moral judaico-cristã -, apta a estabelecer um diálogo profícuo entre a meditação católica e a filosofia brasileira de inspiração laica. Assim, despojada de imposições extrafilosóficas, a filosofia católica revelou-se capaz de expressar suas virtualidades no plano próprio, notadamente na sua relação com a intelectualidade que não comunga das mesmas crenças fundamentais”. Dom Irineu Penna (monge da Ordem Beneditina), tendo recebido rigorosa formação matemática e científica na Escola Politécnica do Rio de Janeiro, deu uma contribuição fundamental ao diálogo entre a filosofia neotomista e a ciência moderna. A propósito, frisa Paim: “D. Irineu ocupou-se, sobretudo, da difusão e do aprofundamento do conceito contemporâneo de ciência, com o propósito de correlacioná-lo à possibilidade da inquirição metafísica, superando a interdição positivista. Neste particular, cabe ter presente que um dos grandes feitos do movimento neoescolástico reside na adequada conceituação da ciência e, por essa via, no estabelecimento das regras de sua coexistência com a filosofia cristã. (...) O mérito de D. Irineu consiste em haver destacado essa contribuição, evidenciando a possibilidade de fixar-se um patamar comum entre as principais correntes da contemporânea filosofia brasileira, no que se refere à conceituação da ciência, já que a partir daí é que se definem as divergências”.

Além das duas personalidades precursoras que acabo de mencionar, três figuras apresentam-se como representativas da corrente neotomista no Brasil: Leonel Franca, Leonardo Van Acker e Henrique Cláudio de Lima Vaz.

Leonel Franca (1893-1948).- Sacerdote Jesuíta, foi uma das figuras-chave no renascimento do Catolicismo no Brasil, movimento presidido pelo Cardeal Dom Leme. Fundou, em 1940, a Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro, tendo sido o seu Reitor até o falecimento. Em 1921 publicou, como Apêndice ao seu Compêndio de Filosofia (o livro de texto mais seguido no Brasil, ao longo de várias décadas) o suplemento intitulado A Filosofia no Brasil. Nele, frisa Antônio Paim, “não cuidou de estudar o pensamento brasileiro em sua validade intrínseca, estando mais preocupado em demonstrar a necessidade do retorno ao tomismo, o que dá à sua obra um cunho apologético. Não obstante isto, deixou-nos observações valiosas sobre as teorias filosóficas na história do Brasil, com dados que serviram de base à reapreciação da história das idéias de maneira mais objectiva”.

Leonardo Van Acker (1896-1986).- Na trilha da formação recebida na Universidade de Louvain, Van Acker desenvolveu um pensamento tomista aberto às hodiernas correntes e à discussão dos mais prementes problemas do mundo atual. São suas as seguintes palavras: “É pela via altruísta do conhecimento e da estima do outro que o tomismo deve chegar ao conhecimento e à justa apreciação de si mesmo”. A atuação de Van Acker, no meio intelectual brasileiro, traduziu-se em um ambiente de abertura compreensiva e crítica do pensamento filosófico contemporâneo, superando definitivamente o clima de polêmica ensejado pela atitude apologética. Segundo Paim, Van Acker “estudou as principais correntes da filosofia contemporânea, consagrando no Brasil o entendimento do tomismo como uma perspectiva filosófica, aberta ao diálogo, e não como um corpo rígido de doutrinas a que se devem enquadrar os problemas teóricos emergentes. No esforço de aproximação compreensiva que praticou em relação aos mais importantes filósofos de seu tempo, considerava como contribuição original o estudo que dedicou à epistemologia e ao método de Bergson”.

Henrique Cláudio de Lima Vaz (1921-2002).- Sacerdote jesuíta, discípulo de Leonel Franca. Lima Vaz procurou conferir ao neotomismo um sentido social e histórico, o que, na visão de alguns de seus críticos, o torna vizinho do marxismo, com as conseqüentes decorrências no plano político. Embora o historicismo hegeliano exerça grande inspiração no autor, ele consegue superá-lo, no entanto, em decorrência do seu enraizamento no existencialismo cristão, bem como na filosofia tomista. Se bem é certo que o pensamento de Lima Vaz se situa no contexto do pensamento neotomista, a sua atuação à frente dos Conselhos da CAPES e do CNPq (órgãos, respectivamente, do Ministério de Educação e do Ministério da Ciência e Tecnologia do Brasil) foi de todo nociva para a continuidade dos Cursos de Mestrado e Doutorado em Filosofia Brasileira e Luso-Brasileira, que surgiram nas décadas de 70 e 80 do século passado. Efetivamente, os discípulos de Lima Vaz, vinculados à Ação Popular, que foram guindados ao papel de Conselheiros de ambos os organismos, sob a coordenação dele próprio, não só obstaculizaram, como também conseguiram que fossem extintos, sucessivamente, o Curso de Mestrado em Pensamento Brasileiro da Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro (criado em 1972 e extinto em 1979), o Curso de Mestrado e Doutorado em Pensamento Luso-Brasileiro da Universidade Gama Filho (criado em 1978 e extinto em 1993) e o Curso de Mestrado em Filosofia Brasileira da Universidade Federal de Juiz de Fora (criado em 1984 e extinto em 1996).

II – O papel desempenhado, em Portugal, pela Revista Portuguesa de Filosofia e pelas Revistas Brasileira de Filosofia e Convívio, no Brasil, no esforço em prol de reconstituir o passado filosófico nacional.

Papel pioneiro representou, em Portugal, a Revista Portuguesa de Filosofia, na reconstituição do passado filosófico nacional. Não me deterei na análise da mencionada publicação quanto ao diálogo da filosofia neotomista com o mundo moderno, aspecto que é evidente. Pretendo, melhor, reivindicar o pioneirismo da Revista no estímulo ao estudo sistemático dos pensadores portugueses. A publicação de números especiais, para aprofundar no conhecimento de autores portugueses é um dos pontos-chave do grande labor de pesquisa desenvolvido pela publicação em apreço. Vale a pena mencionar esses títulos, que abarcam praticamente todos os períodos da mencionada publicação. Eis a enumeração dos mesmos: Suárez e Balmes, 1948; Francisco Sanches, 1951; Pedro Hispano, 1952; Pedro da Fonseca, 1953; Perspectivas do Curso Bracarense, 1954; I Congresso Nacional de Filosofia (Actas), 1955; Leonardo Coimbra. Inéditos, 1956; Filosofia Portuguesa Actual, 1960; Teixeira de Pascoaes, 1973; Inácio Monteiro (1724-1812), 1973; Homenagem ao Professor Cassiano Abranches, 1978; Contribuição para a Filosofia em Portugal, 1980; I Congresso Luso-Brasileiro de Filosofia, 1982; Leonardo Coimbra (Centenário do nascimento), 1983; II Colóquio Português de Fenomenologia, 1985; Homenagem ao Professor Júlio Fragata, 1986; Filosofia Portuguesa Contemporânea, 1987; Homenagem ao Professor Diamantino Martins, 1988; Filosofia em Portugal - IV, 1989; Filosofia em Portugal - V, 1990; Antero de Quental (Centenário da morte), 1991; Dom Duarte (6º centenário do nascimento), 1991; 450 anos da Companhia de Jesus, 1991; Filosofia em Portugal - VII, 1992; Homenagem ao Professor José Bacelar e Oliveira, 1994; 50 anos da Revista Portuguesa de Filosofia, 1995; Filosofia em Portugal - VIII, 1995; Homenagem Professor Lúcio Craveiro da Silva, 1996; Padre António Vieira, 1997; Os Jesuítas e a Ciência, 1998; Ratio Studiorum da Companhia de Jesus, 1999.

O Instituto Brasileiro de Filosofia foi criado em São Paulo, em 1949, pelo saudoso jurista e filósofo Miguel Reale (1910-2006). O órgão de divulgação do Instituto, a Revista Brasileira de Filosofia, tem sido editada sem interrupção desde 1951, e é uma das mais antigas publicações periódicas de caráter filosófico da América Latina. Segundo destacava o professor Reale em 2005, “A grande missão do IBF foi estabelecer um contato permanente entre os pensadores brasileiros, devido à Revista Brasileira de Filosofia e a periódicos congressos nacionais e internacionais. Com isso, o Brasil passou a ter o seu lugar no mundo filosófico universal, não ficando, porém, limitado à exegese do pensamento estrangeiro”.

O mais importante significado do Instituto Brasileiro de Filosofia consiste em que estimulou, no Brasil, a consolidação e a expansão dos estudos acerca da filosofia nacional. No que tange a este item, Miguel Reale formulou a metodologia que tornou possível o estudo isento dos diversos pensadores. O método histórico-interpretativo de Reale inspira-se em Hegel, Kant, Husserl, Nicolai Hartmann e Mondolfo. Não se fecha perante nenhuma contribuição por modesta que seja. Parte da tentativa de compreender com honestidade a posição do autor a ser estudado, tentando identificar qual é o problema ou os problemas a que tentava responder, para fixar, a partir desse contexto, as linhas essenciais do seu pensamento e o seu entroncamento com correntes filosóficas e com sistemas.

No que tange à divulgação do Pensamento Brasileiro, além da realização de vários Congressos nacionais e internacionais, o IBF desenvolveu ampla tarefa de edição de textos, de que surgiram as coleções: Estante do Pensamento Brasileiro (com apoio da editora da USP) e Biblioteca do Pensamento Brasileiro (em convênio com a Editora Convívio). Este trabalho editorial foi precedido pela publicação da parte intitulada “Documentário de Filosofia no Brasil”, em alguns números da Revista Brasileira de Filosofia. Assim, foram publicadas “páginas destacadas” de pensadores brasileiros, a saber: Clovis Bevilaqua (volumes I e V), Farias Brito (Volume II), Jackson de Figueiredo (volume IV), Pedro Lessa (volume III), etc.

A Revista Convivium, publicada em São Paulo entre 1962 e 1993, sob a direção de Adolpho Crippa (1929-2000) constituiu, junto com a Revista Brasileira de Filosofia, importante espaço para a pesquisa do pensamento filosófico nacional. Nos quase dois mil artigos que foram publicados na Revista, encontra-se significativo cabedal de contribuições que visam a estudar os pensadores brasileiros e portugueses. Os trabalhos de Adolpho Crippa projetaram-se especialmente sobre os autores da denominada “Escola de São Paulo”, cujos principais representantes foram Miguel Reale (1910-2006), Vicente Ferreira da Silva (1916-1963), Eudoro de Sousa (1911-1987) e Agostinho da Silva (1906-1994).

III – O significado do 1º Congresso Luso-Brasileiro de Filosofia, reunido em Braga, em 1981.

O I Congresso Luso-Brasileiro de Filosofia reuniu-se em Braga, de 18 a 22 de fevereiro de 1981, tendo finalizado com uma sessão solene que teve lugar em Lisboa, em 23 de fevereiro, acerca do tema: “Aspectos do pensamento luso-brasileiro”. As Atas do Congresso foram publicadas em fascículo especial da Revista Portuguesa de Filosofia, em 1982. A iniciativa para a realização do Congresso foi da Universidade Gama Filho do Rio de Janeiro e da Universidade Católica Portuguesa (que delegou à Faculdade de Filosofia de Braga a tarefa de organizar o evento). Lúcio Craveiro da Silva destacou o significado que o I Congresso Luso-Brasileiro de Filosofia teve para o estímulo ao estudo da filosofia portuguesa, na trilha da pesquisa sobre a história da filosofia em Portugal, aberta pelo I Congresso Nacional de Filosofia, realizado em março de 1955 pela Faculdade de Filosofia de Braga. O I Congresso Luso-Brasileiro de Filosofia contou com a participação de 230 congressistas do Brasil, Espanha e Portugal, tendo sido representadas 14 Universidades ou Faculdades do Brasil, 4 Universidades da Espanha e 10 de Portugal, num total de 28 instituições.

IV – A iniciativa editorial mais importante inspirada pela Escola de Braga: a Logos – Enciclopédia Luso-Brasileira de Filosofia (1989-1992).

Esta Enciclopédia representa, hoje, a mais importante obra de referência na área da História da Filosofia, em língua portuguesa. Em relação ao termo “Logos” com que foi batizada a Enciclopédia, reza assim a Introdução à obra, destacando o seu significado, no contexto do filosofar, na história da cultura ocidental: “Logos é conceito que acompanha as vicissitudes da cultura do Ocidente. Razão universal no mundo clássico, lei de todas as coisas e nelas tornando possível uma ordem, princípio unificante do inteligível. (...). Se tal conceito se encontra, a todo momento, ligado à inteligibilidade do real e portanto à idéia do saber, é designação adequada para uma enciclopédia de Filosofia, uma enkyklios paideia, uma cultura totalizante no âmbito filosófico. Ou seja, de fundamentação de filosofemas, relacionamento entre os vários domínios noéticos, e de exposição de doutrinas, escolas e autores, em ordem a uma organização global. É a um resultado semelhante que aspira a Logos – Enciclopédia Luso-Brasileira de Filosofia. A sua intenção consiste em fornecer ao homem de hoje uma visão segura da problemática da Filosofia, na sua dimensão histórica e sistemática. Como Enciclopédia Luso-Brasileira, ao lado das dilucidações de ordem terminológica e da análise dos filosofemas universais, prestará atenção ao pensamento português e brasileiro, presente nos temas fundamentais, em suas correntes mais relevantes e nas figuras que particularmente se destacam no exercício filosófico”.

A Edição da magna obra, em cinco volumes, foi realizada sob o patrocínio da Sociedade Científica da Universidade Católica Portuguesa, cabendo a direção da mesma a seis importantes figuras do pensamento luso-brasileiro: Roque Cabral (da Universidade Católica Portuguesa), Francisco da Gama Caeiro (Universidade Clássica de Lisboa), Manuel da Costa Freitas (Universidade Católica Portuguesa), Alexandre Fradique Morujão (Universidade de Coimbra), José do Patrocínio Bacelar e Oliveira (Universidade Católica Portuguesa) e Antônio Paim (Instituto Brasileiro de Filosofia). A Secretaria-Geral da publicação esteve a cargo do Departamento de Enciclopédias da Editorial Verbo, sob a direção de João Bigotte Chorão. A obra foi publicada ao longo do período compreendido entre janeiro de 1989 e novembro de 1992. Constitui, junto com a História do Pensamento Filosófico Português (publicada em Lisboa, em cinco volumes, entre 1999 e 2000, sob a coordenação de Pedro Calafate) , o Dicionário Biobibliográfico de Autores Brasileiros (publicado em Salvador-Bahia em 1999, pelo Centro de Documentação do Pensamento Brasileiro) e a História das Idéias Filosóficas no Brasil (de Antônio Paim) , marco fundamental, no que tange a obras de referência, no estudo da meditação luso-brasileira.

Conclusão
.- A Escola de Braga retoma, no contexto português do século XX, o espírito barroco de liberdade de pensamento presente nos grandes vultos da meditação jesuítica ibérica dos séculos XVI e XVII – notadamente Pedro da Fonseca (1528-1599) e Francisco Suárez (1548-1617) -. É bem verdade que esse espírito contrasta com o rigor cartorial da Ratio Studiorum (de 1599), que constituiu o código pedagógico dos jesuítas e que terminou por reforçar a tendência contra-reformista. Mas não se pode negar que houve essa tensão e que tanto Suárez como Fonseca correspondem a uma corajosa abertura humanística à modernidade, fazendo com que a meditação filosófica, bem como a reflexão no terreno da teologia se abrissem a novos horizontes, que levavam em consideração o surgimento da ciência moderna e a crítica precursora ao absolutismo, dando ensejo ao que tenho denominado de “liberalismo telúrico”, presente na Espanha e em Portugal no início do século XVII.

No Brasil, essa dimensão modernizadora do neotomismo foi potencializada, sem lugar a dúvidas, pelo Instituto Brasileiro de Filosofia. Embora inspirado no culturalismo que empolga a meditação de Miguel Reale, no entanto o IBF fez com que o neotomismo de Van Acker encontrasse, na seara de pensamento moderno aberta pelo grande mestre paulista, clima abonado para prosperar sem recortes nem dogmatismos. Essas características de abertura intelectual, como se pode deduzir da minha apresentação, certamente são difíceis de encontrar na vertente jesuítica brasileira, representada pelos padres Leonel Franca e Lima Vaz.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Roque Cabral, “Oliveira (José do Patrocínio Bacelar e)”, in: Enciclopédia Logos, vol. III, Lisboa: Editorial Verbo, 1991, p. 1225-1226.

José do Patrocínio Bacelar e Oliveira, “No horizonte da eternidade e do tempo. Antinomia da duração humana”. In: Revista Portuguesa de Filosofia, Braga, nº 10 (1954): p. 225-268.

José do Patrocínio Bacelar e Oliveira, “A crítica perante a ontologia no âmbito da metafísica”. In: Revista Portuguesa de Filosofia, Braga, nº 10 (1954): p. 343-382. Do mesmo autor, “Bases para a construção de uma crítica”, in: Revista Portuguesa de Filosofia, Braga, nº 13 (1957), p. 223-258.

Antônio Paim, “Neotomismo no Brasil”, in: Logos – Enciclopédia Luso-brasileira de Filosofia, vol. 3, Lisboa: Editorial Verbo, 1991, p. 1131.

Antônio Paim, “Franca (Leonel)”, in: Logos – Enciclopédia Luso-brasileira de Filosofia, vol. 2, Lisboa: Editorial Verbo, 1990p. 731.

Antônio Paim, “Van Acker (Leonardo)”, in: Logos – Enciclopédia luso-brasileira de Filosofia, vol.5, Lisboa: Editorial Verbo, 1992, p. 400.

Antônio Paim – organizador – Liberdade acadêmica e opção totalitária – Um debate memorável. (Introdução e compilação de A. Paim), Rio de Janeiro: Artenova, 1979.

Actas do I Congresso Luso-Brasileiro de Filosofia. Braga: Faculdade de Filosofia, 1982, 976 pgs. (Tomo XXXVIII da Revista Portuguesa de Filosofia, Braga, volume II, fascículo 4, outubro/dezembro de 1982).

“Introdução”, in: Logos – Enciclopédia Luso-Brasileira de Filosofia. Lisboa: Editorial Verbo, 1989, p. I.

Pedro Calafate (organizador). História do Pensamento Filosófico Português, Lisboa: Editorial Caminho, 1999-2000, 5 Volumes.

Centro de Documentação do Pensamento Brasileiro, Dicionário Biobibliográfico de Autores Brasileiros – Filosofia, Pensamento Político, Sociologia, Antropologia. Salvador-Bahia: CDPB / Brasília: Senado Federal, 1999. Colação “Biblioteca Básica Brasileira”.

Antônio Paim, História das Idéias Filosóficas no Brasil, 5ª Edição revisada, Londrina: Universidade Estadual de Londrina, 1997.

segunda-feira, 26 de outubro de 2009

RIO DE JANEIRO: UMA GUERRA CONTRA A SOCIEDADE


"War in Rio" do designer Fábio López, indicando as facções em pugna na atual guerra carioca (publicado em http://extra.globo.com/rio/fotogaleria/2007/3799/)


Poucos se lembram da propaganda da vodca Orloff, que era exibida na TV, no decorrer dos anos 80 do século passado. Um sujeito, bem vestido e com cara de quem está com tudo encima, olha para o espelho antes de sair de farra e se enxerga com cara de anteontem: olheiras enormes, semblante lastimável. Pergunta à imagem do espelho quem é, e ela responde: “Eu sou você, amanhã”. Desde essa época afirmo, em palestras e aulas pelo Brasil afora, que a Colômbia é, hoje, o Brasil de amanhã. As cenas da guerra carioca que assistimos pela TV ao longo dos últimos quinze dias e que vimos estampadas nos jornais, já foram vistas, há vinte e tantos anos trás, nas ruas de Medellín e Bogotá. Era a guerra do narcotráfico nas cidades colombianas, que estudioso francês caracterizava como “uma guerra contra a sociedade”.

Ora, o que está acontecendo no Rio é exatamente isso: uma guerra contra a sociedade. De um dos lados está o banditismo dos narcotraficantes e milicianos, que mantém refém boa parcela da população. Esse banditismo, nos surtos habituais de violência que acompanham ao narcovarejo dos morros, afeta já a todos os cariocas. De outro lado está a polícia, que se bem tem oficiais, delegados, praças e funcionários do bem, ainda não foi depurada da banda podre, que deixa morrer na calçada, por exemplo, um cidadão, assaltado no centro da cidade, como aconteceu com o fundador de grupo Afroreggae. No meio desse tiroteio está a cada vez mais indefesa e apavorada massa dos cidadãos e dos turistas, que não são poupados nem por bandidos nem por maus policiais.

O drama que se vive no Rio é o que sofrem, hoje, com intensidade cada vez maior, as cidades brasileiras. O combustível que alimenta toda essa barbárie é um só: o narcotráfico. O Brasil não é apenas, hoje, rota de processamento e exportação de narcóticos. É também consumidor. A espiral da violência urbana não será desmontada enquanto não for removida a causa que a alimenta: o narcotráfico e o consumo de entorpecentes.

Como pano de fundo de toda essa barbárie, temos um Estado gerido, nas suas instâncias federal, estadual e municipal, com critérios clientelistas que configuram a cultura do patrimonialismo. É claro que há pontos de racionalidade administrativa. Mas convenhamos que, ao longo dos últimos anos, a coisa piorou bastante. Instalou-se, no país, uma forma mafiosa de gestão da coisa pública, exacerbando o princípio que já formava parte do folclore político: “aos amigos, os cargos; aos inimigos, a lei”. Figuras que pareciam pertencer apenas aos tratados de sociologia, como a do “juiz nosso” e a do “delegado nosso”, tão bem retratados por Oliveira Vianna, voltam à cena com magistrados concedendo discutíveis liminares, favoráveis a clãs familiares e contrárias à liberdade de imprensa. O populismo em ascensão não tem hoje limites e reivindica não ser fiscalizado por ninguém. Tribunais de contas e leis de responsabilidade fiscal, que sejam colocados à margem! O único que interessa é o PAC do líder carismático e a aprovação das massas nos palanques. Movimentos ditos sociais obtêm carta branca para se apropriarem de patrimônio público e privado, só porque são “sociais”, ou seja, dizem agir em nome dos despossuídos contra as odiadas elites.

Com essas premissas, um Estado gerido como bem de família para favorecer amigos e apaniguados e um mercado de tóxicos cada vez mais agressivo, iremos, certamente, assistir a mais cenas de violência dessa guerra contra a sociedade. É possível fazer alguma coisa? Sim, com certeza. Mas as soluções são prementes e difíceis. É necessário, antes de tudo, resgatar o princípio da preservação do bem comum, e não apenas o dos amigos ou do Partido, como norma das ações de governo. E partir para uma estratégia de cunho nacional, não apenas local.

Torna-se imperioso estruturar um sistema de segurança que garanta o controle do Estado em relação ao que entra pelas nossas fronteiras. Não há policiamento efetivo na enorme fronteira seca do nosso país com os vizinhos. Nem há controle sobre os contêineres que entram pelos portos. Nem vigilância suficiente sobre as cargas que entram pelos aeroportos. Diante desse sistema de vigilância falido, fica muito fácil aos traficantes adquirirem, no exterior, os sofisticados armamentos com que derrubam helicópteros policiais. O governo federal somente se mobiliza quando os interesses de popularidade do presidente podem ser afetados. Ora, a segurança no Rio fica distante do teflon presidencial e os repasses de verbas para que a polícia carioca possa funcionar não são simplesmente feitos. Isso é um crime de omissão, diante da gravidade da situação pela que passa a outrora “cidade maravilhosa”.

As prisões de segurança máxima são uma piada. Beira Mar e outros mega traficantes administram desde eles os seus negócios e ordenam os crimes praticados pelas suas gangues. Vários diretores de importantes presídios, especialmente cariocas, têm sido assassinados a mando dos chefões. Seria bom que as autoridades visitassem o presídio de Segurança Máxima de Cômbita, na Colômbia, para que observassem como funciona. Se o país vizinho pode, no Brasil não são feitas as coisas por simples desleixo.

A Copa do Mundo de 2014 está já agendada no Brasil, e as Olimpíadas de 2016 serão realizadas no Rio. Se o patriotismo não mobiliza aos atuais governantes, pelo menos que façam o dever de casa por simples conveniência. Vai pegar muito mal, na folha de todos eles, um Brasil mergulhado em sangue que não consegue cumprir com os seus compromissos.

sexta-feira, 23 de outubro de 2009

CRÔNICA BRACARENSE II – AS MULTIPLAS FACETAS DE BRACARA AUGUSTA E GUIMARÃES


Panorâmica da cidade de Guimarães, desde o Castelo


O autor desta crônica no Castelo de Guimarães.


Estátua de Afonso Henriques, fundador da Monarquia Portuguesa, em Guimarães


Guimarães: berço da nacionalidade portuguesa


Catedral de Braga: construída no século XI, é um belo exemplo do estilo românico português




Museu arqueológico Dom Diogo de Sousa, situado na parte alta de Braga: passado celta e romano belamente preservado


Parque arqueológico das Termas Romanas, na parte alta de Braga


Banhos romanos na parte alta de Braga: o "caldarium", entrada da piscina de águas quentes


Aviso indicativo das ruínas romanas da antiga Bracara Augusta



“Bracara Augusta”: foi este o nome dado pelos romanos à cidade de Braga, em 16 a. C., quando a fundaram em homenagem ao Imperador Augusto. Diocleciano a elevou ao rango de capital da província romana de Callaecia, que se estendia por todo o noroeste da Península Ibérica, abarcando a atual Galiza portuguesa, bem como a Galícia espanhola, e indo das margens agrestes do Rio Douro até as praias do Mar Cantábrico, no país basco, na Espanha. A Callaecia integrava as regiões (ou conventus juridici) de Braga, Astorga e Lugo. O distrito de Braga abrangia 24 cidades, sendo um dos principais centros administrativos dos Romanos na Península Ibérica.

A pré-história da região se perde no nevoeiro dos tempos. Ao longo das Idades do Bronze e do Ferro, foi habitada pelos Brácaros, tribo celta em cuja lembrança os Romanos cunharam o nome de Bracara, ou Braga. O Cristianismo chegou à região antes do ano 303, em plena Era Apostólica. Por esse tempo ocorreu a perseguição de Diocleciano, bem como o martírio de São Victor, originário de Braga.


Quando os Bárbaros invadiram o Império Romano no século V, os Suevos apoderaram-se da antiga Callaecia, convertendo Bracaria Augusta na capital do novo reino. Em 448 o rei dos Suevos, Réquila, convertia-se ao Cristianismo, 50 anos antes do batismo de Clóvis, rei dos Francos. Em 585, o reino dos Suevos foi conquistado pelos Visigodos. A partir de 716, com a invasão muçulmana, a cidade de Braga foi várias vezes arrasada. A lenta reconquista dos reinos cristãos da Península Ibérica, das mãos dos muçulmanos, começa com o reinado de Afonso III de Astúrias (866-910), mas somente a partir do século XI é que Braga volta, de forma definitiva, ao domínio dos cristãos. A bela Catedral da Sé, em estilo românico, data desse tempo.

A cidade de Braga, bem como a região que a circunda, incluindo Guimarães, é testemunha viva desse precioso passado. Não é à toa que um dos cursos que mais se destaca na Universidade do Minho, na sua sede bracarense, é o de arqueologia. Devemos lembrar, outrossim, que Braga possui um dos mais belos museus arqueológicos da Península Ibérica, o denominado “Dom Diogo de Sousa”, com coleções de objetos dos períodos do Paleolítico e da Idade do Ferro recolhidos na região do Minho, bem como com utensílios provenientes da velha cidade (Bracara Augusta), que revelam a integração dessa urbe ao Império Romano e destacam as tecnologias da época no trabalho do vidro e da cerâmica, por exemplo, ou aspectos da vida religiosa e familiar dos habitantes. Na parte inferior do museu encontra-se, excelentemente preservada, uma habitação da época romana, ornada com um mosaico, em estado de conservação tão perfeito quanto os espaços domésticos achados em Pompéia e Herculano. Além do Museu Arqueológico, a municipalidade de Braga abriu para visitação, na parte alta da cidade, as antigas Termas Romanas, com um magnífico trabalho de recuperação arqueológica que em breve possibilitará a abertura ao público de um Teatro, anexo às Termas. Subindo pela Avenida Liberdade, que corta o centro da cidade, o visitante pode observar, outrossim, os trabalhos de reconstrução de uma necrópole da época romana, bem ao lado de exclusivas lojas de moda e joalharias.

No que tange à história medieval, é evidente que Braga possui, também, monumentos de renome, como a já mencionada Sé, além de outras Igrejas. Mas o grande centro da memória medieval da região do Minho é a belíssima cidade de Guimarães, Patrimônio Cultural da Humanidade. O burgo encontra-se rodeado de monumentos pré-romanos (denominados de citânias ou castros) como Briteiros, Sabroso, Picoto de Santo Amaro, etc. constituídos por construções em pedra que se remontam à cultura celta. Guimarães foi fundada na Alta Idade Média, no século X, ao redor da primitiva fortaleza construída em 968. O Castelo de Guimarães teve grande importância na primeira etapa da história de Portugal, pois foi nele que se firmou o poder de Afonso Henriques sobre o Condado Portucalense, no exato momento em que ele foi aclamado “príncipe” pelos guerreiros de antigas famílias senhoriais, em 1128. As origens da Nação Portuguesa confundem-se com a história do Castelo de Guimarães, que foi o centro da primeira monarquia, instituída em 1139 por Afonso Henriques, na batalha de Ourique. Em 1179 o rei português recebia o reconhecimento da Santa Sé, após hábeis negociações que garantiram a independência definitiva em relação a Castela. Após longa época de abandono, durante os séculos XVI a XIX, o Castelo de Guimarães foi reconstruído nos tempos do Estado Novo, na década de 1930, sendo hoje uma magnífica jóia da arquitetura medieval, plenamente recuperada, ao lado do Palácio dos Duques de Bragança.

É flagrante a rivalidade existente entre Braga (180 mil habitantes, aproximadamente) e Guimarães (51 mil habitantes), do ponto de vista do significado de ambas as cidades para a história de Portugal. Se a primeira representa, a meu ver, o passado grandioso da cidade romana (Bracara Augusta), a segunda urbe, identificada com as origens medievais da Nação, pode ostentar, com justiça, a honraria de ser a Capital Histórica de Portugal. Do ponto de vista do visitante, Guimarães é uma jóia arquitetônica bem representativa do que é um autêntico burgo medieval, ao passo que a velha Braga sintetiza, de forma harmoniosa, todas as fases históricas da região do Minho, desde as suas origens pré-romanas, passando pela capital imperial da Callaecia e do reino dos Suevos, até se projetar para os tempos modernos, como centro comercial e universitário.

Do ângulo da história portuguesa contemporânea, Braga e Guimarães, bem como a cidade do Porto, vizinha delas, constituem as fontes do pensamento libertário e das políticas democráticas inspiradas nesse espírito. Foi do Norte de onde surgiram as forças liberais e democráticas que venceram aos comunistas, que tinham tomado posse do Estado Português após a “Revolução dos Cravos”, em meados dos anos 70. Essa onda liberal-democrática partiu para refundar as instituições republicanas num contexto de defesa das liberdades, do mercado e da abertura à Europa. Processo que, hoje, felizmente, está consolidado e garante a plena inserção do velho Portugal na modernidade.

terça-feira, 13 de outubro de 2009

CRÔNICA BRACARENSE - PORTUGAL MODERNO E O BATACLÃ DAS MENINAS


A bela Praça da República, no centro de Braga


Este cronista flanando no centro de Braga. À direita, outdoor da recente campanha para as eleições municipais


Banhos romanos recentemente descobertos na parte alta de Braga - A cidade é importante centro de estudos arqueológicos


Damas bracarenses conversam animadamente no fim de tarde na cafeteria A Brasileira - Elas parecem não temer mais "O bataclã das meninas"


Planejamento municipal moderno ampliou, em Braga, as áreas de lazer - Aspecto da Av. Liberdade


Braga: políticas eficientes para preservação do rico passado medieval


Tenda do Conhecimento no centro de Braga: Portugal aposta nas novas tecnologias da informação



O título do meu comentário é meio medieval. Tiremos o meio: é medieval mesmo. É que esta bela cidade, Braga, da metade do tamanho de Juiz de Fora (perto de 200 mil habitantes, aproximadamente), tem tudo a ver com a Idade Média. Desde a imponente Sé (do século XI), passando pela antiqüíssima Faculdade de Filosofia (incorporada hoje à Universidade Católica Portuguesa), até as ruelas e prédios da cidade velha, tudo respira séculos de história. Isso sem falar da remotíssima história pre-romana e romana de Bracara Augusta, capital da Província de Callaecia, que abrangia o norte da Península Ibérica, entre o Mar Cantábrico e a atual Galícia.

Visito regularmente Portugal desde os remotos idos de 1986, quando, pela primeira vez, vim em companhia do saudoso amigo e colega da Universidade Gama Filho e da UERJ, Ítalo Jóia, para participarmos de evento promovido pelo também saudoso Eduardo Abranches de Soveral, ao ensejo do primeiro curso de pós-graduação em Pensamento Português, organizado por ele na Universidade do Porto. O caro Mestre Soveral queria estimular os seus alunos a debaterem temas ligados ao diálogo entre as Filosofias Portuguesa e Brasileira. Esse esforço, empreendido também por Antônio Paim, Antônio Braz Teixeira e José Esteves Pereira, deu ensejo aos Colóquios Luso-Brasileiros de Filosofia, cuja 8ª edição teve lugar recentemente em São João Del Rei, sob a coordenação de José Maurício de Carvalho.

O interessante de Braga é que a tradicional cidade constitui um paradigma do que é, hoje, Portugal, no meio da Europa unificada. É um país que descobre a sua tarefa no mundo globalizado, dando relevo à tecnologia da informação e às aplicações da mesma em setores muito concretos como os softwares para a indústria aeronáutica (Portugal está fechando um contrato, com essa finalidade, com o Massachussets Institute of Tecnology – MIT). Também são contempladas aplicações da informática para a gestão do conhecimento. Ora, essas variáveis permitem a este pequeno país passar a competir, com qualidade, ao lado de potências mais extensas e com economias altamente industrializadas como a Espanha, França, Inglaterra ou Alemanha. Nesse esforço de modernização estão comprometidas Universidades como a do Minho, com sede em Braga, e a tradicional Universidade Católica Portuguesa (com campi em Braga, Porto e Lisboa). A proverbial disciplina dos scholars portugueses está a mostrar que é possível abrir a vida acadêmica às exigências tecnológicas da atualidade, sem sacrificar os estudos humanísticos nem o bom nível das pesquisas e do ensino. Portugal está evoluindo rapidamente para se transformar, como a Irlanda, em reconhecido centro de alta tecnologia da informação. As Universidades brasileiras terão muito a ganhar se souberem explorar este novo terreno de cooperação acadêmica.

Chama-me a atenção, em Portugal, a vitalidade da gestão municipal. Neste final de semana houve processo eleitoral para renovar as Câmaras de Vereadores, em todo o país. Conversando com professores da Universidade e com pessoas comuns, vejo que há um movimento conservador no critério de renovação das Câmaras Municipais. É claro que nas recentes eleições houve mudanças significativas, como em Lisboa, onde o eleitorado deu espaço aos socialistas na organização da Câmara Municipal. Mas o que se observa no país, em geral, é que os cidadãos conferem um voto de confiança ao partido que está fazendo gestão responsável dos serviços municipais. Em Braga, por exemplo, governam os socialistas de tendência mais conservadora há várias décadas. Em Évora, para dar outro exemplo, desta vez no sul do país, era proverbial a qualidade da gestão municipal efetivada pelos comunistas, na década passada. A vida municipal é pujante em Portugal e aí reside o segredo da sua democracia. Afinal, como diz o ditado popular, “as pessoas moram no município”. E é aí que deve começar a vida democrática. Lembro Tocqueville que dizia ser o Município a escola primária da Democracia.

No Brasil, pelo contrário, temos centralização demais e vida municipal de menos. Os sucessivos governos – e o petista foi o que mais exagerou na dose – tornaram os Municípios reféns da União. É vergonhoso ver como os Prefeitos, humilhados, têm de ir em romaria a Brasília para mendigar o Fundo de Participação dos Municípios, que o Governo Federal distribui a conta-gotas e com critérios clientelísticos. Nova lição que nós, Brasileiros, devemos aprender dos Portugueses. A nossa sociedade seria infinitamente mais justa, se os Municípios pudessem contar com os recursos que arrecadam. E se aqueles Municípios que não conseguem se sustentar com os próprios recursos passassem a integrar outras unidades municipais. Exagerou-se, no Brasil, na dose de criação de Municípios, sem que muitos deles tivessem a capacidade mínima para sustentar as suas Câmaras Municipais e gerir os seus próprios recursos. Daí a dependência do favor da União.

Uma breve anedota que me foi contada por um professor universitário português. Há vários anos, as damas tradicionais da sociedade bracarense oficiaram ao Prefeito da cidade, a fim de que tomasse medidas contra as casas de prostituição. Tinha acontecido o seguinte: jovens brasileiras organizaram, no município, o “Bataclã das Meninas”, com tremendo sucesso. Também pudera! Os maridos encontravam em casa, ao regressar, no final do expediente, esposas vestidas de preto e com o tradicional “buço”. Não poucos deles corriam ao famoso “Bataclã”, onde encontravam jovens jeitosas. Resposta do Prefeito às senhoras bracarenses: “não posso derrubar, com portarias municipais, as leis do mercado”. Bom, a estória, certa ou não, revela, de todas as formas, as mudanças sociais que este país passou a experimentar com o ingresso na Comunidade Européia. Portugal não foi engolido pelos vizinhos mais poderosos, como muitos temiam. Encontrou o seu nicho de mercado, numa Europa cada vez mais agressiva em termos comerciais. E as relações sociais mudaram no sentido de as pessoas descobrirem as coisas boas da vida, como a liberdade individual e a alegria do lazer, abandonando ranços tradicionalistas. Acho que a estória do “Bataclã das Meninas” tem muito de pilhéria. Vi, hoje de tarde, na Cafeteria “A Brasileira”, na exclusiva Rua de São Marcos, no centro nobre da cidade, conversando animadamente e tomando cerveja, a um grupo das outrora damas tradicionais da sociedade bracarense. Elegantes, bonitas, sem nada que lembrasse as donas de casa vestidas de preto e com buço. Portugal mudou e para melhor. Viva a modernidade!

quinta-feira, 8 de outubro de 2009

RIO DE JANEIRO Y EL BRASIL EN EL ESCENARIO DE LAS OLIMPÍADAS DEL 2016


Rio de Janeiro: "Cidade Maravilhosa" o "Cidade Perigosa"? - Todo depende de la responsabilidad de los gobiernos local, regional y federal



Este bloguero en la terraza del Instituto Histórico y Geográfico Brasileño, en Rio, durante la semana França-Brasil, Junio de 2009


Sin lugar a dudas que fué un triunfo para las autoridades deportivas y para los gestores públicos, el hecho de que la ciudad de Rio de Janeiro haya sido escogida como sede de las Olimpíadas de 2016. Este triunfo comenzó a ser preparado en los años noventa del siglo pasado, cuando dirigentes deportivos y municipales se empeñaron en seguir los consejos del directivo del COI, Juan Antonio Samaranch, acerca de lo que la ciudad de Rio debería hacer para ser contemplada con una Olimpíada. El alto dirigente deportivo español aconsejó que Rio pleiteara primero ser sede de los Juegos Panamericanos del 2007. A la cabeza de la iniciativa del Municipio de Rio de Janeiro estaba el Prefecto César Maia, que terminó siendo el gestor principal del PAN de 2007, evento que se revistió de indudable éxito.

Si por un lado es positiva la escogencia de Rio como sede de las Olimpíadas del 2016, por otro lado no deja de ser preocupante el enorme reto al que dirigentes deportivos y políticos tendrán que hacer frente, para que el magno evento no se convierta en un fiasco. Pensando en voz alta, quisiera destacar lo que me parece fundamental para ser realizado en el período de seis años que separan la fecha de hoy de las Olimpíadas del 2016.

En primer lugar, a mi modo de ver, debe ser solucionado el problema de la seguridad pública. Rio de Janeiro tiene hoy 1.200 favelas, la mayor parte de ellas controladas por narcotraficantes o por paramilitares. Sólo en unas pocas, que se pueden contar en los dedos de la mano (cuatro a lo sumo), el Estado ha entrado para quedarse y garantizarles a los ciudadanos seguridad y tranquilidad. En las 1.196 favelas restantes impera el crimen organizado. Haciendo un cronograma apretado, las autoridades deberían reconquistar para la ciudadanía aproximadamente 200 favelas por año, a fin de que, en 2016, sea efectivamente el Estado el que mande en esas comunidades y no los traficantes o los paramilitares (que en Rio son llamados de “milicianos”).

Los noticiarios informaban ayer que el gobierno federal tiene planeado ocupar, hasta fines del 2010, 45 favelas. Con ese ritmo, en 2016 las fuerzas del Estado controlarían apenas 270 comunidades, faltando, por lo tanto, más de 900 favelas para que en ellas impere la ley y no la selva. Un desafío tremendo! Hoy en día, según cálculos de estudiosos cariocas, casi dos millones de personas viven en Rio sometidos a la voluntad de traficantes y paramilitares. Serán capaces las autoridades brasileñas de responder a la altura a ese desafío y rescatar de la “narcodictadura” a tantos brasileños? Hay un problema organizacional en relación con la seguridad: es necesario acabar rápido, de una vez por todas, con la denominada “banda podrida” de la policía carioca, que infesta a casi la mitad del organismo policial, tanto civil cuanto militar. Si en Bogotá fué posible depurar a la policía, en las famosas reformas de los años noventa, lo mismo podría hacerse en Rio de Janeiro. Los gobernantes cariocas podrían pedirle una asesoría, por ejemplo, al general Rosso José Serrano, el hombre que limpió la estructura de la policía colombiana, especialmente en la capital. Y podrían llevar en consideración el trabajo de pacificación realizado, en Bogotá y Medellín, por los alcaldes Antanas Mockus, Enrique Peñalosa y Sergio Fajardo, a lo largo de los últimos diez años, que dejaron un saldo expresivo de disminución acelerada de la criminalidad.

En segundo lugar, debe dársele solución al problema del transporte masivo urbano. La cuestión básica es modernizar el sistema de trenes, que van del centro de la ciudad a las zonas norte y oeste y a la denominada “Baixada Fluminense”, un conglomerado de municipios que son las ciudades-dormitorios de Rio de Janeiro (Nilópolis, Caxias, Queimados, Xerém, etc.). El transporte para estas ciudades es de pésima calidad, tanto el de trenes, como el de buses. Las inversiones en estos medios de transporte, especialmente el de trenes, han sido siempre parcas. Los historiadores cuentan que, a comienzos de la República, hubo una partida presupuestal grande para dotar a estas regiones de transporte ferroviario digno. El dinero fué desviado y aplicado en obras suntuarias en la parte aristocrática de la ciudad, la Zona Sur, como sucede aún hoy en día. Y es que los políticos cariocas viven en las exclusivas regiones de Ipanema, Leblon, Copacabana y Barra da Tijuca, en donde se concentran las grandes inversiones. Es lógico que ninguno de ellos quiera hacer obras en las zonas deprimidas de la ciudad, que son recorridas únicamente en períodos de consecha electoral, para buscar los votos de los más humildes.

En tercer lugar, debe ser solucionado el problema hotelero, a fin de dotar a la ciudad de una base cómoda para alojar a los miles de turistas que vendrán con motivo de las Olimpíadas. Rio posee hoy una red hotelera con 22 mil lechos. Hay un déficit de 18 mil, para garantizar el mínimo de 40 mil lechos. Se tratara de una inversión de gran porte, que llevará practicamente a una duplicación de la capacidad hotelera.

En cuarto lugar, se hace necesario que el sistema público de salud funcione de forma adecuada. Hoy en día, con la centralización del denominado “Sistema Unificado de Saúde”, la capacidad de hospitales y puestos de salud para atender a la población se ha reducido dramáticamente. Es necesario revisar la errada política excesivamente centralizadora de la gestión en materia de salud pública por parte de la Unión, que ha conducido al actual callejón sin salida.

Frente a todos estos retos, debemos preguntarnos si los gobiernos federal, estadual y municipal están hoy en día a la altura para gerenciar las múltiples obras que se harán necesarias. Por lo que se ha visto de descalabro administrativo en las dos administraciones de Lula da Silva, así como en las gestiones de Sergio Cabral (Estado de Rio de Janeiro) y de Eduardo Paes (Municipio), deberá haber un gran esfuerzo de racionalidad administrativa y de saneamiento de la gestión de recursos, para que el presupuesto calculado para las Olimpíadas de 25 mil millones de Reales (14 y medio billones de dólares) no se torne una pesadilla para el contribuyente brasileño. Hay malos indicios en los esfuerzos que Lula está haciendo para que el Tribunal de Cuentas de la Unión no fiscalece con rigor los gastos de los Juegos Olímpicos. Después del “mensalão” y del torrente de robos al dinero público cometidos por los petistas en el poder, no es buen augurio esta tentativa de aliviar la fiscalización que Lula propone. La opinión pública brasileña deberá estar con las pilas puestas para que no le salga demasiado cara la cuenta de las Olimpíadas del 2016.